Una primera edición con destino doble
Reve Fest se estrenó el 16 de julio en Roig Arena con una propuesta de doble recorrido: reunir durante nueve horas distintas voces de la escena urbana y hacer que el resultado de la jornada continuara mucho después de apagar el escenario.
Miles de asistentes, con una presencia mayoritariamente joven, acompañaron el debut del festival en Valencia. Seis actuaciones y varias sesiones de DJ construyeron una programación continua, pensada como un único viaje entre registros urbanos distintos.
Lo vivido durante una tarde en Valencia continuará después en hospitales y centros sociosanitarios, convertido en nuevos microconciertos.
Un cartel que viajaba entre escenas
Kidd Voodoo llevó a Valencia una parada de su Euphoria World Tour. El relevo pasó después por C. Marí y su cruce de reguetón, trap y sonidos contemporáneos, antes de que Lorna completara la primera parte del encuentro.
María Becerra abrió la segunda mitad con su repertorio de pop urbano latino. La Zowi cambió el tono hacia el trap y RVFV asumió el cierre. Entre cada directo, las sesiones de DJ evitaron que la música perdiera continuidad y unieron propuestas con identidades muy diferentes.
La recaudación cambia de escenario
El elemento que distingue a Reve Fest aparece cuando termina el último concierto. Músicos por la Salud, impulsora del evento, destinará los beneficios a contratar jóvenes intérpretes para sus actuaciones de pequeño formato en hospitales y centros sociosanitarios.
La primera edición queda así conectada con una actividad que sucede lejos de los grandes recintos. El público encontró una nueva cita urbana en Valencia y, al mismo tiempo, contribuyó a que la música llegue a personas que la recibirán en un contexto completamente distinto.








